Archivo de Septiembre 2009

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NO TOMARÁS EL NOMBRE DE LOVECRAFT EN VANO

Septiembre 30, 2009

Sí, vale, los entendidos lo han dicho hasta la saciedad: Lovecraft no era un buen escritor. Sus diálogos eran penosos y, aparte de crear atmósfera y bombardear al lector con una más que profusa cantidad de datos bibliográficos y referenciales que en realidad no aportaban mucho a la historia, no sabía sacar adelante una mínima estructura de planteamiento-nudo-desenlace. Pero señores, qué atmósferas. Qué mundos desquiciados sacados prácticamente de la nada. El bueno de Howard fue uno de esos autores iluminados que abrieron muchas puertas que hasta ese momento estuvieron cerradas, e inspiraron a cientos (por no decir miles) de escritores de generaciones posteriores a la suya. Quién no habría dado su brazo derecho por escribir tan mal como él y ser capaz, como también fueron capaces Tolkien o Lucas, de crear unos universos tan fascinantes y personales que pervivieron en el tiempo mucho más allá que sus creadores (Se han fijado que he mencionado a mi admirado George, ¿no?).

Lástima de adaptaciones cinematográficas, por otro lado. Con Lovecraft ha sucedido algo, de lo que seguramente tendrá la culpa el que no haya habido una fundación capaz de seguirle la pista a los derechos de adaptación de sus historias, algo, como decía, terrible. La gente del mundo del cine que se ha sentido fascinada por sus historias y ha querido adaptarlas o inspirarse lejanamente en ellas lo ha hecho tan mal, pero tan rematadamente mal, que podemos decir sin ánimo de ser prejuiciosos que Lovecraft es el autor más vilipendiado en cine en toda la historia.

Sí, sé que adaptar un relato de este autor a la imagen real tiene que ser condenadamente difícil. Pero eso no justifica la bajísima calidad del 99% de las películas que se han hecho sobre su obra. Y dejo abierto ese uno por ciento final, aunque yo lo cerraría, dado que puede que haya por ahí algún ignoto film que yo no haya visto y que sea la excepción que confirma, gloriosamente, esta triste regla.

Los ochenta fueron especialmente penosos. ¿Quién no recuerda haber buceado por los vídeoclubs de la época buscando algo de fantasía que llevarse a la boca, en aquella época de escasez y subproductos, y haber sacado de la pila de cajas de cintas una o dos que venían encabezadas por el membrete “H. P. Lovecraft’s…”? Sí, seguro que todos os acordáis, al menos los que rondais ya los treinta y… Luego ibas a casa, ponías la peli en el VHS, y sorpresa, toda conexión con el universo de los Mitos era pura coincidencia. Recuerdo con especial inquina la serie de los Reanimators, del inefable Bryan Yuzna, que no eran más que casposísimas pelis de zombis con científico loco de fondo, y que si se hicieron famosas fue sin duda por su profusión de desnudos. También siento retortijones en el estómago cuando me vienen a la mente imágenes de una deleznable película española, de nuestro querido J. P. Simón, titulada “la mansión de Cthulhu”. Bueno, bueno, qué decir sobre ella que no se haya dicho ya. Destacaré sólo dos cosas: la primera, que en realidad es una película sobre satanismo, y que no tiene absolutamente nada que ver con Lovecraft salvo porque el guionista usa desvergonzadamente nombres propios de la obra de Howard (como el Cthulhu del título, sin ir más lejos); y la segunda y más impactante, que hay un momento del final de la peli que tuve que poner en pausa y rebobinar varias veces, para oírlo bien, porque me dije a mí mismo: “¿Acaso no acaba de decir el hijo puta éste del actor que tengas cuidado con los cocholitos?” ¡Los cocholitos! Con dos cojones, sí señor. Esto es  hacer cosas sobre un material de partida del que no se tiene ni la más remota idea y lo demás es tontería.

Digo todo esto porque he leido en las revistas de cine que nada más y nada menos que un director español joven va a estrenar dos películas “basadas” en los Mitos de Cthulhu el año que viene. Y la primera reacción que me ha venido al cuerpo es la de miedo. Miedo porque las intenciones del equipo artístico de la película, empezando por el director y acabando con uno de sus protagonistas, el incombustible Paul Naschy, es, cito textualmente, “la de volver a un gótico español que ya se había perdido, hacer una película como las de antes”. No sé qué pensar, la verdad. No sé si semejante declaración de intenciones es buena o mala cosa. Como no quiero ser prejuicioso y opinar antes de tiempo, iré a verlas, las dos, y luego opinaré. Pero una cosa sí que no estoy dispuesto a pasar, y es que ese “regreso al pasado” que prometen estos films sea un regreso a un vilipendio de la obra literaria del autor de nuestras entretelas, cogiendo de ella los nombres de los monstruos para poder poner el cartelito de “H. P. Lovecraft’s…” en el cartel, que atrae a tantos fanáticos. Y luego, que la peli sea otro gato por liebre, como los de los ochenta.

Para aquellos que me acusen de fundamentalista de Lovecraft después de leer estas líneas, diré lo siguiente: uno puede acercarse a la obra de un autor con mayor o menor gracia, con mayor o menor acierto o espíritu de reinterpretación, pero coño, siempre hay que respetar el espíritu (como mínimo) del material de partida. No coger los nombres que más suenan, como Cthulhu, y hacer que aparezca en un par de planos o en los diálogos de los actores, y olvidarte de todo lo demás. Es como si yo ahora digo que voy a hacer una adaptación del Señor de los Anillos, cuyo comienzo tiene lugar en Nueva York, con los hobbits correteando por Central Park. Es una licencia artística que me estoy tomando, diría yo. Es una tomadura de pelo, dirían los espectadores.

En fin, que rezo porque “la herencia Valdemar”, ese díptico que va a estrenarse dentro de poco, no suponga un paso atrás, al cine de los ochenta de tantas y tantas cagadas y gatos por liebre, sino un acercamiento respetuoso a la obra y la mitología de Lovecraft. Si no es así, diré que ya estoy harto de que la gente dé tantos pasos atrás. Es hora de que alguien, para variar, de uno hacia delante.

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Naturaleza Muerta entre los 10 más vendidos

Septiembre 9, 2009

Naturaleza Muerta, mi último libro, entra en la lista de los 10 títulos más vendidos en Gigamesh. Aquí tenéis el link:

http://www.gigamesh.com/losmasvendidos.html