Archivo de Mayo 2009

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LA MAGIA DE LOS LIBRO-JUEGOS

Mayo 25, 2009

Uno de los recuerdos más gratos que tengo de mi infancia, que transcurrió a golpe de libro allá por los lejanos setenta y ochenta, son lo libro-juegos que por aquella época causaban furor entre los chicos de colegio. Hablo de las maravillosas colecciones del tipo “elige tu propia aventura” y similares, que tan buenos ratos nos hicieron pasar en un momento en el que todavía no te podías llevar en la mochila el último juegazo de playstation al cole con tu PSP. Los libros que más me gustaban eran los que en lugar de por páginas iban por secciones, como los de la serie “la búsqueda del grial” (divertidísimos, qué lástima que en España no llegasen a salir los últimos de la serie), la saga de “lobo solitario” o la ecléctica “lucha ficción”. Hace poco se ha reeditado algunos de estos títulos, con irregular éxito. Recordemos que los libro-juegos tuvieron su momento de gloria, y hoy en día difícilmente pueden competir con el Halo 3 o similares en los patios de los colegios.

Comento esto porque he ofrecido mis servicios como escritor a una editorial española (no voy a decir cuál todavía, por si la cosa no se concreta) que está sacando libro-juegos al mercado en la actualidad. Si les interesa mi propuesta, escribiré unos cuantos títulos. Me hace mucha ilusión, ya que para mí este tipo de libros no ha perdido frescura con los años, y lejos de parecerme algo anticuado y futil, despiertan en mí tanta ilusión como al niño que fui hace treinta años.

Si os ha gustado este comentario, respondedme en la página 24. Si os mola más el Halo 3, id a la 14.

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LAS FLECHAS DE MI CARCAJ (2): NO NECESITO MÁS AMIGOS

Mayo 24, 2009

Estoy hastiado de las movidas de Internet, y en concreto del Facebook de las narices. Vivimos en la era de la información, dicen, y yo siempre he creído que esa etiqueta le viene que ni pintada a la sociedad hipertransmisora e hiperfagocitadora de información en la que vivimos. Uno no podría ser un buen escritor de ciencia ficción si no confiase en el futuro, y en las maravillas que el desarrollo tecnológico puede traernos. Pero hay mucha gente que confunde maravilla con exceso, y establecimiento de redes (tanto sociales como  instructivas) con un simple acúmulo de datos y noticias superfluas.

¿Vivimos realmente en la era de la información? Uhm… interesante pregunta. Si nos ponemos a pensarlo detenidamente, yo diría que no. Porque si bien es cierto que internet, la telefonía móvil y la televisión han trasuntado al ser humano de homo habilis a homo curiosis,  de homo sapiens a homo prensadelcorazonis, el volumen de conocimientos de ese mismo ser humano no ha aumentado en igual proporción. Todo lo contrario. La cultura general y los conocimientos útiles que se podrían deducir son una consecuencia lógica de tener una titánica fuente de datos al alcance de la mano no solo no han aumentado, sino que cada vez somos más idiotas, menos cultos; ocupamos el espacio disponible de nuestro cerebro (que no es infinito, ni de coñas, aunque algunos científicos se empeñen en afirmar lo contrario) en almacenar información inútil e intrascendente y desechamos todo lo demás. ¿Una prueba? Salgan a la calle y hagan una simple encuesta. Pregunten a cien personas al azar, de todos los estratos sociales, qué moneda es de uso actual en Yugoslavia, o por qué el cielo es azul, o qué es una dendrita. Se sorprenderán del escasísimo porcentaje de esos “habitantes de la era de la información” que poseen una mínima cultura general. Eso sí, todos te podrán contar con todo lujo de detalles por qué “Brangelina” (curiosa fusión de entidades para ahorrar bits en el idiota-streaming de Internet) ha vuelto a adoptar otro niño.

Y es que el acceso a las redes de datos no nos aporta información útil, en el 99% de los casos. Abran cualquier página de la Red de búsqueda de info (como yahoo) y miren lo que encuentran: noticias estúpidas en primera plana sobre el último amorío de la estrella pop de turno, encuestas interesantísimas sobre qué hacer para adelgazar comiendo dónuts, opiniones súper-trascendentes del deportista de moda sobre la paz mundial, etc. La sociedad de la información, lamento decirlo, lo que fomenta es la acumulación de información inútil. Ni más ni menos. El nivel de cultura general de nuestras ciudades no ha aumentado ni una minúscula parte desde que existe internet, sólo el nivel de la cultura insustancial.

Por eso me molesta tanto que la gente se tome tan en serio los fenómenos-tontería como Facebook. El otro día me pidieron que abriese una cuenta en esa red para apoyar a la Semana Negra, y lo hice.  Desde entonces  me llegan un montón de mensajes al día de “fulanito te ha agregado como tu amigo” o “menganito quiere que te unas a su club”. No quiero ofender a nadie con estas palabras, pero no necesito más amigos, gracias. Ya tengo unos pocos a los que quiero mucho, y no creo en absoluto que mi prestigio social ni mi importancia como persona dependa lo más mínimo de la cantidad de gente que visite mi blog. El otro día, sin ir más lejos, un amigo (de los de verdad, no de la “amigosfera fantasma” de facebook) me estuvo hablando de las ventajas que tiene este sistema: me dijo que él, al añadir su nombre a varios subconjuntos de personas, podía acudir a cualquiera de ellas para resolver problemas en diferentes campos. ¿Es eso real? ¿Sirve realmente el estar en el índice de contactos de mil desconocidos para resolver problemas del mundo físico, llegado el momento, o es sólo un toma y daca de satisfacción egocéntrica? Yo me apunto a tu lista si tú te apuntas a la mía. Yo te enseño lo mío si tú me enseñas lo tuyo. ¿Les suena?

En fin, que no necesito más amigos. La era de la información, como escritor de ciencia ficción (entre otros géneros) que soy, la considero factible y deseable en tanto que proporcione bits útiles, no sólo bits-basura. Y me importa un comino lo que digan los forofos de las redes sociales multi-genéricas al leer estas líneas. Yo soy como soy, y las gilipolleces y las modas de Internet me la traen al pairo.