Algo va a ocurrir

Hola a todos. Bueno, antes que nada deciros que el próximo jueves día 2 de octubre vamos a hacer una presentación de “El Teatro Secreto” en la librería Gigamesh, en Barcelona, por si estáis interesados en acudir. Agradezco mucho tanto a Alejo como a los demás miembros de la librería que nos hayan prestado este espacio para hacer la presentación. En cierto modo me recuerda a cuando presenté mi primera novela, El Tercer Nombre del Emperador, en la librería Framauro de Madrid. Recuerdo lo emocionado que estaba. No me llegaba la camisa al cuerpo. La verdad es que los chicos de Framauro se portaron superbién (sí, es una sola palabra, como “haygentepató”; o como diría cierto torero: en dos palabras, im—presionante). Recuerdo aquellos días con mucho cariño. La presentación del libro en la tienda, el paseo por la feria del Retiro, la caseta de la editorial, las colas de gente, Jan firmando Superlópez en la caseta de al lado… Tiempos que ahora se me antojan tremendamente lejanos. ¿Por qué? No lo sé. Mucho ha llovido desde entonces, otras editoriales más importantes han entrado en mi vida, he conocido mucha gente nueva, he asistido a nuevos festivales y saráos literarios desconocidos y surrealistas… Es un inmenso cúmulo de cosas que han sucedido desde que presenté aquella primera novela en aquella acogedora librería, y al contemplarlas en perspectiva te das cuenta de que tú ya no eres el de antes. Has cambiado en pocos años mucho y (espero) para mejor. Os voy a contar una anécdota que me pasó en Framauro, uno o dos años después de la presentación: volví a Madrid con mi mujer y pasé por allí para saludar y comprar algunas cosas. Mientras yo miraba las estanterías llenas de juegos de rol (son mi debilidad, lo confieso) mi mujer charlaba con el chico de la tienda, hablando de un tal “Víctor”, y él le preguntaba que si hacía mucho tiempo que conocía al tal Víctor, que si tenían planes de regresar pronto a Madrid, etc. Y yo, de fondo, me preguntaba quién rayos sería ese tal Víctor del que estaban hablando. Claro, esto de tener pseudónimo y doble personalidad era nuevo para mí (con el tiempo he aprendido a reaccionar al segundo nombre como si fuera el mío propio, pero en aquel entonces acababa de estrenarlo y aún era nuevo en esas lides). Y estuve a punto de volverme y preguntar de quién estaban hablando. Bueno, huelga decir que habría sido el momento más lamentable de toda mi carrera J

En fin, que a todo se acostumbra uno, incluso a tener doble personalidad, salvo a una cosa: el contacto con los lectores. Cada vez que me siento detrás de una mesa ante un público para hablar de mi último libro me emociono como un niño, y me dan ganas de salir de detrás de ese parapeto para abrazar y besar a los asistentes, de tan agradecido que estoy hacia ellos. Me hierve una especie de cosquilla en el estómago y me siento el hombre más feliz del mundo. Gracias de todo corazón a los que estáis ahí fuera, comprando mis libros y leyéndolos (incluso a todos aquellos a los que no les gustan, por el esfuerzo invertido). Y espero veros en Gigamesh la próxima semana. Como dijo David Bowman en 2010: Algo va a ocurrir, algo maravilloso…